

Simplemente debes firmar una tarjeta de donante y decirle a tus familiares que deseas ser donante, para que respeten tu voluntad, pues ellos serán los últimos que decidan.
Solo con el Testamento Vital tu decisión será la que prevalezca sin tener encuenta la voluntad de los familiares.
Los doctores serán quienes examinen los órganos y determinen si sirven para el paciente que los necesitan: por ejemplo, el hígado de un alcohólico de 35 años no sirve, pero el de un anciano que ha llevado una vida sana sí.
Si tienes alguna enfermedad crónica como diabetes o asma, no te excluyas de la lista de donantes. Los médicos serán quienes decidan si tus córneas, tu piel o alguno de tus órganos sirven para que alguien comience a llevar una vida normal.
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